Termitas vs hormigas: guía rápida para distinguirlas
Distinguir termitas de hormigas importa más de lo que mucha gente cree. Una suele ser una simple molestia; la otra puede vaciar tu casa silenciosamente desde dentro. La buena noticia es que no necesitas una lupa ni un título en entomología para diferenciarlas. Unas pocas comprobaciones visuales rápidas —alas, cintura, antenas y comportamiento— suelen darte una respuesta segura en cuestión de segundos.
Esta guía se centra en formas prácticas y sencillas de separar termitas de hormigas, con pruebas fáciles que puedes usar en interiores o exteriores. Concéntrate en las tres grandes comprobaciones: forma del cuerpo, alas y cómo se comportan los insectos cuando los molestas. Combina esas pistas y casi nunca volverás a confundirlas.
Termitas vs hormigas: las comprobaciones visuales más rápidas
Cuando ves pequeños insectos alrededor de la madera, tu objetivo es decidir “¿termitas o hormigas?” lo más rápido posible. En lugar de intentar recordar todas las diferencias de libro de texto, concéntrate en tres pistas principales que puedes ver a simple vista o con la linterna del teléfono: forma de la cintura, forma de las antenas y forma y tamaño de las alas.
Primero, mira la cintura. Las hormigas tienen una cintura claramente estrechada, como un “reloj de arena”, donde el cuerpo se afina de forma marcada entre el tórax y el abdomen. Las termitas tienen un cuerpo mucho más recto, en forma de tubo, sin ese estrechamiento tan pronunciado. Si el insecto parece llevar un diminuto cinturón, lo más probable es que estés viendo una hormiga y no una termita.
A continuación, revisa las antenas. Las antenas de las hormigas se doblan por la mitad como un pequeño codo, lo que les da un aspecto claramente articulado. Las antenas de las termitas son rectas o solo ligeramente curvadas, más parecidas a una cadena de cuentas. Incluso con poca luz, a menudo puedes ver si las antenas forman un ángulo marcado o si salen de la cabeza de manera uniforme hacia adelante.
Por último, presta atención a las alas de cualquier individuo volador, especialmente durante la época de enjambrazón. Las termitas aladas (llamadas “reproductores alados” o “enjambrazones”) tienen dos pares de alas de igual longitud que sobresalen claramente más allá de la punta del cuerpo. Las hormigas aladas también tienen dos pares de alas, pero el par delantero es visiblemente más largo que el trasero. Si encuentras alas desprendidas en un alféizar, las alas de termita tienden a ser largas, todas del mismo tamaño y con una apariencia más uniforme y venosa.
Diferencias en forma del cuerpo, color y movimiento
Una vez que has revisado cintura, antenas y alas, los detalles más finos del cuerpo y el comportamiento pueden reforzar tu identificación. Esto es especialmente útil cuando observas obreras sin alas, que es lo más habitual dentro de las paredes, bajo el mantillo o en madera en descomposición.
Las obreras de termita suelen ser pálidas —a menudo blancas, crema o beige claro— y parecen de cuerpo blando, sin coraza. Evitan la luz, así que cuando las dejas al descubierto al retirar cartón o madera, se escabullen en grupos e intentan permanecer ocultas. Las obreras de hormiga suelen ser más oscuras, desde marrón rojizo hasta negro, con un aspecto más brillante, endurecido y un cuerpo claramente segmentado.
Los patrones de movimiento también difieren de forma apreciable sin necesidad de herramientas especiales. Las hormigas tienden a seguir senderos bien definidos, moviéndose en líneas ocupadas y organizadas entre la fuente de alimento y el nido. A menudo exploran abiertamente sobre superficies, suelos y encimeras. Las termitas normalmente permanecen ocultas dentro de la madera, el suelo o tubos de barro, y casi siempre solo las ves cuando se rompe su refugio. Cuando se las perturba, las termitas se dispersan en grupos más caóticos, mientras que las hormigas suelen seguir fluyendo a lo largo de sus rutas.
Las comparaciones de tamaño pueden ser engañosas, ya que ambos grupos incluyen especies pequeñas y grandes, pero algunas tendencias generales ayudan. Las obreras de termita de una colonia se parecen bastante entre sí en tamaño y forma, sobre todo dentro de una misma especie. Las colonias de hormigas suelen mostrar diferencias de tamaño más visibles entre obreras, con obreras menores, obreras mayores y, en algunas especies, formas de soldados con cabezas grandes. En caso de duda, fíate de la forma de la cintura y de las antenas en lugar de basarte solo en el tamaño.
Dónde y cómo las encuentras: pistas de hábitat
El lugar y el entorno en los que te encuentras con los insectos ofrecen pistas importantes sobre si se trata de termitas o de hormigas. Como sus formas de vida son distintas, los sitios que eligen para desplazarse, alimentarse y construir dejan señales diferenciadas que puedes revisar rápidamente alrededor de tu casa o jardín.
Las termitas deben permanecer húmedas y protegidas, por lo que construyen tubos de refugio que parecen estreñas venas de barro que suben por los cimientos, corren a lo largo de paredes o cubren la madera. Si ves estos tubos de color tierra sobre hormigón, ladrillo o madera, rompe uno y mira dentro. Encontrar insectos pálidos, de cuerpo blando y sin cintura estrecha es un indicio fuerte de termitas usando ese tubo como autopista protegida entre el suelo y la madera.
Las hormigas rara vez construyen tubos de barro de la misma forma, aunque algunas especies pueden usar tierra para cubrir rutas expuestas. La mayoría de las hormigas anidan en el suelo, bajo piedras, en troncos en descomposición o dentro de huecos como cavidades de pared, pero sus rutas de tránsito suelen ser abiertas y visibles. Hilas de insectos oscuros, de cuerpo pequeño, marchando a lo largo de un rodapié, una encimera o el tronco de un árbol, con mucha más probabilidad serán hormigas que termitas.
Los patrones de daño también difieren cuando inspeccionas la madera. Las termitas suelen comerla desde dentro hacia fuera, dejando las superficies exteriores delgadas pero intactas y vaciando el interior, a menudo con barro o tierra compactados en las galerías. La madera puede sonar hueca al golpearla o desmoronarse al sondarla con un destornillador. Las hormigas, especialmente las hormigas carpinteras, excavan la madera para crear túneles y galerías lisos y limpios en lugar de comérsela. Sus galerías suelen estar libres de barro y contienen montones de serrín y restos de insectos, que a menudo expulsan por pequeñas aberturas.
Las apariciones en interiores aportan contexto adicional. Insectos alados que de repente surgen alrededor de ventanas o luces después de la lluvia o con tiempo cálido pueden ser enjambrazones tanto de termitas como de hormigas. Examina de cerca las alas caídas y los cuerpos. Alas de igual longitud, antenas rectas y cintura gruesa apuntan a termitas; alas desiguales y cinturas estrechas apuntan a hormigas. Como las termitas aladas suelen desprender grandes cantidades de alas en un mismo lugar, un cúmulo de alas largas e idénticas en un alféizar o en el suelo es una señal de alarma que conviene atender con rapidez.
Lista práctica de pruebas rápidas
Cuando estás en la cocina, el garaje o el jardín con los insectos delante, necesitas una lista mental sencilla. Usa estas pruebas rápidas en orden y detente en cuanto la respuesta resulte clara. Una linterna, la cámara del teléfono y una hoja de papel blanco para dar contraste suelen ser todo lo que necesitas.
- Comprueba la cintura y las antenas para ver si el cuerpo está estrechado y las antenas son acodadas, o si el cuerpo es recto y las antenas parecen ensartadas en cuentas.
- Observa las alas y compara los pares delantero y trasero para ver si son de igual longitud, como en las termitas, o claramente desiguales, como en las hormigas aladas.
- Fíjate en el color y la textura para ver si los insectos son pálidos y de cuerpo blando como las termitas o más oscuros y de aspecto endurecido como las hormigas.
- Observa el movimiento y cómo se agrupan para ver si siguen senderos claros al descubierto, como las hormigas, o si se mantienen agrupadas y ocultas dentro de la madera y el suelo, como las termitas.
- Inspecciona la madera o estructuras cercanas para ver si muestran tubos de barro y galerías irregulares rellenas de tierra, típicas de termitas, o túneles limpios, secos y con serrín característicos de hormigas.
Si varias pistas coinciden con termitas —cintura gruesa, antenas rectas, alas iguales, tubos de barro y daños ocultos llenos de tierra— es prudente contactar rápidamente con un profesional del control de plagas. Si los indicios encajan con hormigas, especialmente hormigas domésticas comunes que recorren senderos abiertos, puede que puedas controlarlas con limpieza dirigida, sellado de accesos y cebos, salvo que sospeches la presencia de hormigas carpinteras que anidan en la madera.
Conclusión
Distinguir termitas de hormigas se reduce a un puñado de señales visuales y de comportamiento fiables. Concéntrate en la forma de la cintura, las antenas, el tamaño de las alas, el color del cuerpo y la presencia o ausencia de tubos de barro y madera ahuecada. Usa una lista rápida de comprobación siempre que veas insectos sospechosos alrededor de tu casa, especialmente cerca de la madera y los cimientos. Una identificación temprana y precisa te permite reaccionar de forma adecuada, reduciendo daños, costes y estrés. En caso de duda, conserva algunos ejemplares, toma fotos de cerca y busca la confirmación de una persona experta antes de asumir que se trata “solo de hormigas”.








